Coaching y cambio 3

La realidad es compleja y, aun así, actuamos, resolvemos problemas, cambiamos, nos transformamos.

I. Paradigma de la Simplicidad versus Paradigma de la Complejidad

En su libro “Introducción al pensamiento Complejo”, (Edgar Morin- 1990- Edit Gedisa), el pensador francés analiza el gran peligro que existe al organizar el conocimiento de la realidad, prescindiendo de la complejidad de lo real. 

Y de aquí se deriva una consecuencia que es práctica: si analizo la realidad de un modo simplista (Paradigma de la Simplicidad), en lugar de aceptar su complejidad (Paradigma de la Complejidad), actúo ignorando las muchas variables que existen en cada realidad. 

Y me equivoco y puedo ser injusto; y soy ineficaz, ineficiente; y sufro y hago sufrir; y pierdo dinero y se lo hago perder a otros; y me enfermo o enfermo a otros; y en los peores casos, provoco mi muerte o las de otros.

En términos científicos, practico la:

  1. Disyunción: separo las comunicaciones entre el conocimiento científico y la filosofía, incluso aíslo a los 3 campos básicos de la ciencia: Física, Biología y Ciencias del Hombre; separo mente de cuerpo (Descartes). 

Consecuencias: hemos llegado a creer que nuestro cuerpo es algo que no tiene (o tiene poca) relación con la mente, y ésta con el cerebro, y éste con el llamado “espíritu” o “alma”. 

No podemos separar lo que está unido. Si trabajo a disgusto, eso afecta mi mente y mi cuerpo. Si me duele una muela, eso afecta mi comunicación con mi pareja y/o hijos. Si estoy en crisis con mi pareja o con un amigo/a, eso afecta mi rendimiento laboral.

  1. Reducción: reduzco lo complejo a lo simple; lo biológico a lo físico; lo humano a lo biológico; lo político a lo psicológico.

Consecuencias: generamos una hiper especialización que fragmenta la realidad, que siempre es compleja y está interconectada. Entonces me medican para un dolor de articulaciones, y el medicamento me afecta al estómago; o me consideran un sujeto meramente económico y me niegan mi condición de ser social o “espiritual”; o tomo una decisión teniendo en cuenta sólo una variable: acepto un puesto de trabajo en un país lejano y en conflicto. Mi familia no quiere mudarse y entro en conflicto con ella.

  1. Abstracción: soy incapaz de concebir la conjunción de lo uno y lo múltiple. O unifico abstractamente anulando la diversidad o, yuxtapongo la diversidad sin concebir la unidad.

Consecuencias: en una sociedad, niego, desvalorizo o minimizo las diferencias entre las personas (sexo, etnia, nación, religión, ideología, edades, profesiones, intereses), o, por el contrario, exagero tanto en sus diferencias que no puedo ver su unidad. En este caso, que todas esas personas son ciudadanos con varios intereses semejantes. ¿Te suena esto al observar la política y a la mayoría de los partidos? 

Como Coach, Formador y Consultor que soy, que actúa cada día con personas -que trabajan en empresas y organizaciones, que viven en una sociedad y un medio ambiente específicos, en una cierta realidad política y económica, que trabajan, aman, tienen un cuerpo, una mente (cerebro mediante) y que quieren trascender (espíritu o conciencia, como prefieran)- como una persona con empatía conectado a otras personas y a un entorno natural, me rindo ante la complejidad y la interconexión de todo, sin negar las especificidades y diferencias.

Pero, ¿cómo es eso de la complejidad? 

En el próximo artículo te lo cuento…

Gustavo López Behar
Coach, Formador-Consultor
Director Académico de Quantumbcn