Muchas empresas no encuentran el espacio necesario para indagar dentro de la propia organización y encontrar personas talentosas, que las hay. Son como diamantes en bruto esperando que alguien los encuentre y los talle adecuadamente para brillar con todo su esplendor.

Probablemente la mayoría, sobre todo las pymes, no lo hacen porque no disponen de la estructura adecuada. Seguramente carecen de un departamento de RRHH y entonces estas funciones recaen por ejemplo en el responsable de administración o finanzas, que suele estar por otros menesteres.

Es la eterna discusión, el pez que se muerde la cola: “tengo que invertir tiempo en pensar cómo gestionar mejor el día a día, pero el propio día a día no deja espacio para pensar…”

Mientras tanto, ¿qué está ocurriendo “en casa”? Es muy simple: que las personas talentosas, si no lo pueden poner en práctica o ven que su reconocimiento no forma parte de la estrategia de la empresa, entonces poco a poco se irán desmotivando y tomando el camino del estancamiento hasta que decidan desaparecer.

Y no me refiero solo de profesionales altamente cualificados, sino también (y sobretodo) a personas de cualquier nivel funcional. Un operario de planta, un administrativo, un mozo de almacén también son personas potencialmente talentosas. Ellos saben mejor que nadie cómo hacer bien su trabajo y cómo podrían mejorarlo Solo esperan a que alguien les pregunte sobre ello, se interese en su desempeño. Si a más a más son personas con empatía y de profesionalidad y reputación reconocida, entonces son serios candidatos. Es lo que conocemos como líderes sin cargo en su propio trabajo.
La solución es tan solo un tema de prioridades. Si identificar, cuidar y retener el talento es un tema clave para una organización, entonces seguro que pondrá los medios y hallará el espacio adecuado para cultivarlo y obtener resultados satisfactorios. Es económico y mega-rentable. Además, el talento llama al talento. Las empresas que cuidan de él, atraen a más profesionales de primer nivel sin tener que realizar un gran desembolso económico en headhunting (cazar talentos). No podemos pensar en retener el talento a golpe de talonario, sin ofrecer nada más como por ejemplo un plan de carrera, formación, reconocimiento, etc. Tampoco sirve pensar que los buenos se quedarán por simple miedo a la incertidumbre de lo desconocido. Es cuestión de tiempo y mientras tanto no esperemos que den lo mejor de sí mismos.

Por eso, si eres empresario/a o directivo/a, te propongo varios pasos para que puedas sacar el mayor provecho del talento que tienen en casa:

Propuesta de acción:
1- Confecciona el mapa de talento de toda la organización a partir de reuniones individuales, recogiendo las habilidades, fortalezas, capacidades, aspiraciones y puntos de mejora de cada miembro. Si la plantilla es muy extensa, empieza por los mandos intermedios.
2- Diseña e implanta un sistema de evaluación del desempeño con reuniones periódicas entre responsables y colaboradores (dos veces al año como mínimo).
3- Encuentra un espacio de tiempo (como mínimo una vez al mes) para reunir a personas de diversos departamentos y niveles funcionales distintos donde poder aportar y debatir ideas de cualquier tipo con el objetivo de mejorar tareas y funciones. Ni te imaginas el efecto mega-motivador que puede tener el hecho de ver cómo una idea que propongo se toma en consideración.

Si decides poner en práctica estas tres acciones, verás cómo en poco tiempo empiezan a ocurrir cosas gratamente sorprendentes. Si no sabes por dónde empezar o requieres de ayuda externa para asegurar el éxito del proceso, no dudes en contactar con nosotros. Somos especialistas en potenciar el valor del equipo humano en la empresa.

Por David Quesada