Nuevos descubrimientos sobre el desarrollo del miedo y del pánico

Fotógrafo: Luana Fischer Ferreira (CC BY-NC-SA 3.0 ES)
Fotógrafo: Luana Fischer Ferreira (CC BY-NC-SA 3.0 ES)

Consejo de la semana por ANE

Hasta ahora se había reconocido a la amígdala como centro del miedo y del pánico. Investigadores alemanes y americanos pudieron demostrar, por primera vez, que el miedo y el pánico también pueden originarse en casos en los que las amígdalas (cada hemisferio posee una) estén lesionadas.

Los investigadores realizaron experimentos a pacientes que sufrían del síntoma de Urbach-Wiethe, una enfermedad de origen genético en la cual las amígdalas (los lugares en los que se pensaba que estaban situados el miedo y el pánico) se calcificaban con el paso del tiempo. En las pruebas a los pacientes se les colocó una bolsa de dióxido de carbono, produciendo así una disminución de oxígeno y provocando una situación de falta de respiración. Al principio, los científicos creyeron que esto no les llevaría a ningún tipo de ataque de pánico. Sin embargo, el resultado les sorprendió. Aún estando las amígdalas calcificadas, los pacientes experimentaron la sensación de miedo y de pánico.

Con este descubrimiento se llega a la conclusión de que la amígdala no es, como se había aceptado hasta ahora, un centro de miedo, sino un centro de control del miedo, pareciendo obvio que a la hora de sentir miedo intervienen también otras áreas cerebrales.

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