Lleva años estudiando la influencia de las descargas eléctricas en los trastornos. Hoy, la técnica del neurocirujano Andrés Lozano es una de las más prometedoras para enfermedades cerebrales.

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En la pantalla, el neurocirujano Andrés Lozano muestra a una audiencia incómoda cómo un niño de nueve años se retuerce en el suelo, mientras a duras penas consigue avanzar arrastrándose, apoyado en sus codos. Padece distonía, una terrible enfermedad genética que curva el tronco y las extremidades, hasta tal punto que algunos afectados a duras penas pueden respirar.

Normalmente mueren a los pocos años, víctimas de infecciones y terribles dolores. En la siguiente imagen, vemos al crío correteando alegremente por el hospital, mientras el auditorio irrumpe en aplausos. Aquel niño, de origen israelí, hoy va a la universidad y lleva una vida normal.

 

 

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