water-263054_1920Por David Quesada
Muchos profesionales de la gestión de personas hablamos de la importancia de identificar y retener el talento en las organizaciones. ¿Pero cómo hacerlo? El Capital Humano es uno de los mayores activos de cualquier empresa y como tal sería una grave irresponsabilidad no dedicarle el cuidado que merece.
Para empezar, ¿qué es esto del Talento del que tanto se habla?
Una definición de diccionario es: “Especial capacidad intelectual o aptitud que una persona tiene para aprender las cosas con facilidad o para desarrollar con mucha habilidad una actividad.”
Entonces, ¿qué es lo que hace que cualquier persona esté dispuesta a dedicar tiempo y energía en desarrollar su talento en beneficio propio y de su organización? La respuesta la encontramos básicamente en un concepto: la Motivación intrínseca, la que nace de uno mismo. Porque todos sin excepción tenemos algún talento o don que ofrecer al mundo, pero se deben dar las circunstancias apropiadas para que lo desarrollemos: recursos suficientes, equipo adecuado, actitud proactiva, ilusión apasionada, entorno de confianza…
La motivación además lleva a que podamos desplegar nuestra creatividad que es otro ingrediente muy necesario para cultivar el talento.

La mayoría de empresas, grandes, medianas y pequeñas, están orientadas al día a día, generando nuevas tareas, actividades y funciones que acaban alterando el organigrama funcional que quizás algún día, ya lejano, definieron a conciencia.
La empresa es un organismo vivo y como tal sus miembros pueden seguir tres caminos en el tiempo dependiendo de su nivel de compromiso y motivación:
Estancamiento
Lo experimentan aquellas personas que ya no se sienten parte importante del proyecto. De alguna forma han roto el contrato emocional que les vincula con la empresa. Ya no desarrollarán su talento aquí porque sienten que no merece la pena hacerlo.
Ojo con descuidarse de estos perfiles porque pueden acabar siendo muy nocivos y contagiosos para el resto si no se busca una solución (integradora o desvinculante, si no hay más opción).
Evolución
Cuando estás muy motivado y comprometido con una causa, desplegar tu talento es lo más probable que ocurra. Disfrutas creciendo y viendo cómo ayudas a crecer lo que te rodea: tu equipo, tus relaciones profesionales, las metas comunes, etc. ¡El éxito está cantado! Después te explico cómo puedes crear el espacio para que esto ocurra.
Inercia
Es un camino entre los dos anteriores. Se da cuando tienes la motivación mínima básica para hacer bien tu trabajo (porque sobretodo eres profesional y responsable) pero no se dan las circunstancias para que despliegues todo tu potencial. Probablemente dentro de unos años ya no te veas aquí, porque de lo contrario estás en alto riesgo de tomar un atajo al peor de los caminos: el del estancamiento.
Entonces, queda claro por cuál de los tres caminos nos gustaría que transiten todos nuestros colaboradores, ¿verdad? En un próximo artículo descubrirás una forma de conseguirlo…