Consejo de la Semana por ANE  

sobornoLa amenaza del castigo basta para que la mayoría decline la oferta, según un estudio sobre la psicología de la corrupción.

El nivel de sudoración y la excitación fisiológica es mayor cuando se rechaza un soborno que al aceptarlo. Es la conclusión de un estudio sobre la psicología de la corrupción desarrollado por la Universitat Jaume I del que se extrae que, en realidad, este estrés generado al actuar correctamente no tiene nada que ver con la ética, sino con un pensamiento más materialista.

«Lo que desencadena la actividad emocional es la sensación de que se actúa contra el propio interés monetario», asegura Tarek Jaber-López, investigador del grupo de Economía Experimental y Computacional, que ha desarrollado el experimento. Además, el rechazo al soborno pasa a ser mayoritario si se plantea la posibilidad de ser castigado, apunta el estudio.

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